jueves, diciembre 07, 2006
La ciudad estrella sin estrellas
Apenas he podido contar cuatro o cinco estrellas en la noche, tanta aglomeración de población, 11 millones en Île de France y cada uno con su necesidad de luz impiden observar el cielo en la noche. En estos días que nos acercamos al invierno, la noche aplasta al día pero no puede brillar con todo su esplendor porque le han quitado las estrellas. El ayuntamiento de París anunció hace unas semanas una rebaja en el consumo de iluminación pública, sin duda una buena medida en la ciudad de las luces.
Afortunadamente al ser París una ciudad con muchos espacios abiertos, un gran río poético y con una limitación en la altura de los edificios, no te hace sentir encerrado. Sin embargo sigue siendo una capital, y como tal, el intercambio humano se engrosa y enriquece pero eso mismo se puede convertir paradójicamente en inhumano. Nos hará el exceso de gente insensibles a la gente? A pesar de la evolución cultural pienso que nuestros instintos siguen siendo correr tras un animal con una lanza, comer una fruta de un árbol o bañarse en un río, es decir que dependemos del contacto con la naturaleza como una fuente de inspiración vital. Son sensaciones orgánicas básicas que son difíciles de encontrar en una gran ciudad, como ver las estrellas en una noche oscura. No sé hasta dónde vamos a llegar con las ciudades, pero ejemplos con Tokio, Méjico DF, Nueva York… asustan. En cualquier caso París está estable ya que hay muchas medidas de conservación de la estética de antaño, y paseando por muchos barrios parecería estar en medio de un pueblo.
Una última idea… quien no haya dormido al raso en una montaña alguna vez, es como creer que los tomates se hacen en el supermercado.
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