domingo, noviembre 25, 2007
La poissonerie
domingo, noviembre 18, 2007
Un lugar de encuentro social y anónimo
Una buena manera para apreciar el ritmo de una ciudad es observar la gente en los medios de transporte, cómo se miran entre ellos, cómo andan por los pasillos del metro o simplemente como esperan. La cadencia de su andar parece estar marcada por un ritmo impuesto por un general de guerra o quizás atemorizados, escapan del laberinto de túneles como si algo desconocido les persiguiera. A veces parece estar todo programado, de 8 a 9 hora punta y otra vez a las 12h a las 14h y a las 19h, y así todos los días, semanas y repetitivamente igual con la precisión de un reloj. Incluso podrías saber qué momento del día es si te metes en un metro cualquiera. Una planificación vertiginosa.
Es un lugar de encuentro social y anónimo, no conoces nada de nadie y lo único en común es un vagón estrecho donde las miradas se esquivan, las palabras se evitan y sólo cuenta llegar a tu destino. Pero lo bueno es la diversidad de gente que entra, es un sitio de mezcla forzada y mucha gente lo tiene que utilizar. Una convivencia rítmica muy interesante que puede reflejar muy bien muchos aspectos de una ciudad, y que todo espectador externo tiene que detenerse a observar.
Etiquetas: metro paris
El blog continua
Eso sí, he cambiado algo del formato y sobretodo he modificado el concepto. Ahora la idea consiste en mostraros pequeños instantes de Paris, aperitivos de una gran ciudad a modo de imágenes y sónidos acompañados de un pequeño texto. Paris es una ciudad tranquilamente dinámica, se dirige siempre hacia delante pero con una mirada retrospectiva hacia el pasado que le da la cadencia humana. En este contexto quiero inundar este blog de metáforas visuales, de pequeños vídeos cortos que representen de alguna manera la vida aquí, o al menos como yo la percibo.
Espero que los fieles lectores lo sigan siendo, a pesar de mis faltas durante varios meses que ha provocado una bajada notable en el número de visitas.
domingo, noviembre 11, 2007
En un apartamento cualquiera.
Una lucha entre nubes negras y rayos de sol en los techos de Paris. Un cielo siempre cambiante que despista a los ciudadanos, una lluvia fina intermitente...
Desde los últimos pisos de esta ciudad se aprecia otro universo desconocido, lleno de chimineas a veces humeantes y de tejados mestizos. Me paro a pensar en los miles de artistas que han pasado por esta ciudad y las veces que se habrán parado a mirar por la ventana, ante la "lluvia nostalgiosa" capaz de inspirar a las mentes más prodigiosas o de hacer sentir algo especial a cualquier ser humano. La ventana es un trampolín hacia los cielos más perdidos de la imaginación y creo que hay que reconerle su lugar merecido, abriéndola todo lo posible por su papel insipirador en los artistas parisinos.
miércoles, noviembre 07, 2007
Fin a Hombreaproximativo
Esto no es negativo, sino todo lo contrario, quiere decir que Paris ya no es una mujer desconocida para mi, sino algo familiar con la que me reencuentro todos los días.
Ha cumplido casi un año desde que llegué a Paris y hay que seguir el flujo del sena porque las aguas estancadas al final acaban con mal olor. Paris, tiene un aspecto muy importante de ciudad museo y es gran parte de su entrada de dinero por lo que no parece que vaya a cambiar. Sin embargo, en cuanto tienes que dejarla por unos días te das cuenta que sólo puedes vivir allí, atrapado en el tiempo nostálgico de sus barrios, de sus farolas, las pequeñas plazas, los miles de edificios haussmanianos, los parques, las grandes avenidas, su cultura, sus pequeños teatros, su dinamismo... y tantas y tantas cosas más que te atrapan como unas raices al suelo.
Así que para bien o para mal, ya no puedo desatarme de Paris... me ha atrapado.
Es realmente emocionante llegar a una ciudad que no conoces y saber que dispones de todo el tiempo del mundo para descubrirla poco a poco sin prisa, integrandote con en ella y en ella. Al principio todo es tan éxotico que el mínimo detalle te deja mudo y lo único que puedes hacer es seguir contemplando.
Todo esto lo escribo desde San Francisco, otra ciudad especial para mi después de haber pasado un més aquí. Ahora, estoy de paso por aquí y no puedo evitar hacer una paralelismo.
Así que desde aquí hombreaproximativo se despide hasta nuevos proyectos.
Gracias, por perder un minuto de tiempo al leer porque en realidad creo que era el objetivo. Cuando llegas a una ciudad no tienes voz, "nadie te escucha" y por eso cuando sabes que alguien al otro lado está valorando lo que escribes no puedes más que agradecer. He intentado seguir una línea al margen de mi vida privada, porque al fin y al cabo a nadie le interesa lo que haces, y me he limitado a describir lo que veía.
Nos vemos en Paris.
Kiko, desde San Francisco.
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