martes, diciembre 19, 2006

Alain y Tobías

Alain vive solo, y aunque pasa pocas horas en casa le gusta encontrar silencio cuando llega después de la agitación de la gran capital. Alquila un pequeño apartamento en el barrio número trece pero casi tocando con el quinto. Al ser un sexto piso sin ascensor puede aprovecharse de un precio más razonable por mejor calidad, le encanta subir las escaleras con agilidad y sus 26 años y su buena salud se lo permite. Además desde ahí arriba puede gozar de una buena vista, incluso al fondo se ve la cúpula del Panteón. Por la noche los potentes focos la iluminan para dotarle de aún más majestuosidad, y a Alain le apasiona coincidir con el momento mágico en el que se apaga fundiéndose con la oscuridad, desaparenciendo. Son esas noches que Alain se resiste a terminar el día y disfruta de la tranquilidad de la madrugada, simplemente escuchando música, pensando, leyendo o haciendo cualquier cosa en su ordenador portátil como esta noche.
Acaba de recibir un e-mail de su buen amigo Tobías y le dice que tiene que venir a Paris un par de días por asuntos de trabajo y luego aprovecha el fin de semana para visitarle. Ciertamente hace bastante tiempo que no se ven aunque mantienen un contacto muy frecuente. Se conocieron en la universidad, en Freiburg, una pequeña ciudad alemana repleta de estudiantes. Quizás les unió el hecho de venir de grandes ciudades y acudir una pequeña ciudad de sólo 200.000 habitantes, mientras que lo habitual es salir de los pueblos para ir a la gran ciudad a estudiar. Tobías es alemán y nació en Berlin y al igual que Alain buscaba un poco de aire y salir del gris del cemento para encontrarse con el verde. Aunque de eso se dieron cuenta más tarde, los verdaderos motivos prácticos le llevaron a Alain a encontrar esta ciudad donde se podía vivir por mucho menos dinero que en Paris y podría estudiar sociología que era lo que más le apetecía sin pensar en absoluto en el futuro, sus padres le apoyaron mucho en su decisión.
La amistad entre Alain y Tobías fue creciendo a pesar de sus tantas diferencias… Tobías es un hombre de ciencias, determinado, esquemático, organizado y calculador y no estudió bioquímica por casualidad. Ahora hace su tesis sobre la biología molecular del infarto de miocardio en un centro de investigación asociado al Hospital Charité de Berlin. Sin embargo Alain es alguien que sabe jugar con las emociones, sabe expresar sentimientos y provocarlos en la gente, quizás le estimuló aprender música desde niño o crecer en París, aunque él todavía desconoce sus capacidades. Su mirada de soñador y su aire despreocupado hacen que no pase desapercibido entre la multitud.
Alain contesta el mail de su amigo alegrándose por su visita sin evitar recordar los años vividos en la universidad. La noche va cayendo sobre París y en su pequeño apartamento que sólo cobra vida por las noches al pasarse todo el día fuera de casa. Todo el ajetreo de la capital ya está parado a estas horas.

Qué hace Alain durante el día??
la historia continúa...
podéis enviar preguntas, comentarios... o lo que sea... la historia puede tomar muchos caminos diferentes... está todo por hacer.
nada tendría sentido si nadie lo leyera.
gracias.

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