jueves, noviembre 09, 2006
Libertad sobre dos ruedas.
Estoy poco a poco levantado capas como a una cebolla acercándome al corazón, al centro de París. Sí, casi hace llorar… Esto es una descripción de un momento muy concreto.
El viento frío me azota en la cara mientras sigo la marcha y quiere entrar dentro de mi a través de mis bocanadas de aire involuntarias. Sin embargo, soy ajeno a él mientras pedaleo con fuerza permitiéndome tener la sangre bien caliente, casi hirviendo. Llega el momento de atravesar el Sena, la oscuridad de la noche se mete hasta dentro del río y sólo algunos reflejos de luces fantasmales se funden con las sombras. Sólo la niebla se atreve a bajar hasta la orilla. Son las 4h de la mañana, la ciudad está desierta, hasta los grandes monumentos descansan, las luces que los glorifican están apagadas y ningún turista se agolpa ante ellos. Sin embargo hasta observar como duermen es bello. Soy dueño por un momento de toda la avenida des Champs Elysés, mi bici y yo. Si no fuera por el dulce traqueteo producido por los adoquines me parecería estar volando, flotando en una ciudad inmensa que parece dormir. Toda la actividad diaria está parada, y la cara oculta sale a la noche. Ya sólo me puedo imaginar solitarios, como yo en este momento, incapaces de cerrar los ojos y dar la espalda a la ciudad. Atravieso un barrio, el 7ème, veo alguna ventana con una luz ténue y me puedo imaginar a alguien escribiendo en una avalancha de inspiración, o quizás una pareja sin parar de hacer el amor, o simplemente que ha alguien se la ha dejado encendida mientras duerme. En cualquier caso hay tantas historias en esta ciudad… Mi marcha con la bici sigue veloz a pesar de los poquitos grados que deben de hacer, a partir de ahora me va a seguir acompañado a muchos sitios donde vaya. Tuve mucha suerte al encontrarla encadenada en un árbol bajo un cartel de “à vendre”… parecía que me estaba llamando, me topé con ella por casualidad en el Marais y ya al día siguiente la compré. Devolviéndole la libertad y rodando con ella con ansia por todas estas calles.


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